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B. Vizcaíno

Esqui

Las nieves del año

Me vienen fogonazos de esta temporada de esquí 2008 -2009.

Primera esquiada en noviembre, torpona y medio lesionada, desacostumbrada (bueno, tampoco estaba demasiado acostumbrada, que había hecho cinco salidas en mi vida...)

En diciembre, un puente abarrotado de gente en el Portalet, medio colgada y con mal tiempo. Atascos en Monrepós. Nieve, mucha nieve. Nuevas caras, el hilo conductor que me guiaría hasta hoy. Casualidades.

Empiezo el 2009 en pistas, y echo de menos la montaña, me sobran los telesillas y la gente, y las colas, y las cafeterías...pero luego llegan los fines de semana que marcarán la temporada, y mucho más. Una nueva incorporación, como en las autovías, nada de caminos cruzados, dos carriles, mismo sentido. Chérue, Castillo de Acher...enero mágico lleno de nuevas luces y sombras, invierno inquieto de paisajes imposibles. Nieve, mucha nieve...

Febrero me pilla con los esquís puestos en la Altitoy, con mis nostalgias llenas de habitantes, y más atascos en Monrepós. Vivo un cuento en el Pelopín, cuento de niños sin princesas. Pido deseos que se cumplen, instantes de absoluto misticismo en las sombras del Valle de Izas volviendo de O Porrón, descubrimos el Piniecho, las caídas tontas, y las despedidas agrias.

Marzo de puente, Piau entre amigos e impaciencia por la Alta Ruta, que llega, supera toda expectativa, estrecha lazos y nos acerca. Fin de semana mágico por el cielo pirenaico, yo no toco el suelo hasta el lunes...El Bixaurín nos hace disfrutar de excelente compañía en el mejor escenario invernal, ya en primavera. Uno de los mejores recuerdos.

Y llega abril, el mes del Espelunciecha y el Arroyeras, de inventar planes para Alpes, de soñar y despertar en la Brecha de Rolando, seguir hasta el Taillón y notar cómo el día alarga, y como se nos pone feo intentando subir el Alba. El mes de sentir una envidia verde-verde por esas salidas entre semana, mientras me quedo en blanco y negro en la oficina...

Mayo del esfuerzo de la MIM, y la recompensa de la llegada en compañía. Luego a disfrutar como niños en unos Gabietos sin cima, pero con sensación de truinfo absoluto. Al día siguiente agotamiento en el Posets, hasta quitarme los esquís. Cresta fotogénica y cima que queda en la memoria más íntima. Momento especial. En un Sabocos gris y ventoso, yo flojeo como nunca y una manzana me devuelve las energías. Nuevas caras amigas. Termina el mes en Núria, cumpleaños arropada, envuelta en una cálida compañía. Menos nieve y cuenta atrás.

Ya junio de la despedida, junio de la última oportunidad. Llega el mítico Aneto en un día que desbordó todas las imaginaciones de días anteriores, que multiplicó la ilusión de la nueva temporada, que nos dejó un sabor tan dulce, tan cálido, que de pensarlo sonrío, os veo sonriendo a vosotros.

 

Sigamos cultivando nuestras texturas montañeras, ahora en roca, la nieve mañana. Sabemos esperar.

Un abrazo enorme, compañeros, amigos.

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Aneto: con gloria y pena

He llegado de Benasque hace unas horas. Después de una mañana lluviosa que ha truncado nuestros planes dominicales, nos hemos vuelto a Zaragoza bien pronto. Lavadoras, focas a secar, botines fuera,...un sinfín de cosillas que hay que recoger, y de momento, guardar por unos meses en algún rincón hasta noviembre (seamos optimistas...)

 Llevábamos meses organizando este día (no sé por que me agencio la primera persona del plural cuando yo ni me he enterado de la organización...)

 El viernes andaba yo pensando que ya hacía bastante calor, y ver los correos amontonados con el asunto "El Aneto nos espera" se me hacía agridulce, porque sólo podía significar una cosa: se termina el  esquí....ohhhhhhhh, qué penaaaaa!!!!

Con eso de ser la despedida de la temporada, nos lo montamos bastante bien: dos días en Benasque, el grupo de Fer (Lucy-Fer, Carlos, Javi y Alfonso) y nuestro grupo (Edesio, Donato, Álex, Xavi y David (que llegan el sábado por la noche), Héctor, Jorge y yo) más motivados que nunca, Vaya tela! Llegamos el viernes a Benasque justo para cenar, y el grupo de Fer ya está casi terminando. Nos saludamos y los dos grupos son uno, ya todo son risas y entusiasmo para el maravilloso plan que nos espera el sábado: el Aneto por el corredor Estasen. Empiezan los pronósticos: "A la Renclusa llegamos en 20’..." "Que se tardan 45..., y si vas deprisa, 42..." "Que te digo que en menos de media hora llegas" "Que no hombre que no... ya lo verás mañana..." Estamos emocionados, pero recogemos pronto, que los despertadores suenan a las 3:49...

El sábado a las 4 estamos desayunando y nos vamos medio dormidos (algunos dormidos del todo) hacia la Besurta, a buscar un sitio para aparcar la furgo de Álex. Esquís a la chepa y vamos xino xano hacia la Renclusa (y tardamos 42 minutos), todavía nos queda un rato de porteo hasta encontrar los neveros con continuidad hasta el Portillón Superior. Nos calzamos los esquís y vamos zeta a zeta, ganando altura. Vistas al Aneto y vamos a por el glaciar. Se nos hace corto, cortísimo: pero si estamos en el Collado de Coronas! Yo no sé qué me pasa hoy que me canso menos...Hala, si se ve el corredor! Qué guay! Vamos, vamos, que hace frío...El corredor está muy fácil, con esas escaleras tan bien hechas; lo peor: las piedras que caen. Dos bajan esquiando, vaya estilazo! Y nosotros, con un pequeño esfuerzo, nos plantamos en el collado. A nuestra izquierda el Aneto ya a tiro de piedra, a la derecha una pequeña aguja (La Aguja Daviu??). Me encanta la roca, avanzar usando pies y manos...qué bien nos lo pasamos!!! Ahí llega Gil, al que no conocía en persona todavía. Nos recuerda que vamos en dirección contraria, y se va decidido Estasen abajo, echando algún pedrusco del tamaño de una sandía! Piedraaaaaaaa!!!!!!! Qué bien no estar ahí abajo...

Casi hay que pedir vez en la cima del Aneto, pero bueno, eso no es nada inesperado. Fer saca cava de la mochila y todos a brindar por este fin de temporada, con pena y gloria. Seguimos hacia la espalda por una cresta entretenida, pero enseguida el grupo vota por no subirla. Donato, Álex, Jorge y yo, no quedamos dudando, pero hay un paso expuesto y tres pasando con cuerda: vamos a tardar un montón...y puesto que vamos en grupo, en grupo bajamos. Volveremos a por ella... La bajada triunfal, apurando aquí y allá hasta llegar al inevitable paseo por Aigualluts. Y qué calor! No nos bañaremos!? Y vaya si nos bañamos, bueno nos remojamos, porque no se podía aguantar mucho rato dentro del agua de deshielo...qué fría! Pero qué bien te quedas...y quién se vuelve a poner las botas ahora?

En fin, un BIG DAY en el que sólo faltó que estuvieran los que no pudieron venir.

Y colorín colorado, la temporada de esquí ha terminado.

Os vimos en el Posets

NOCHE DEL SÁBADO 16 DE MAYO. REFUGIO DE VIADÓS

Noche estrellada!!! Tenemos noche estrellada, chicos!!

No sé quien grita por ahí fuera...está emocionado el hombre...Fijo que ésos están en el Posets mañana, algo hablan de si se ve la huella o qué.

La cena estaba buenísima, eh?...Yo ya me he recuperado de hoy, cómo vas tú? Mañana va a ser brutal! Se ve la subida muy directa...Nos echamos un  patxaran?

 MADRUGADA DEL DOMINGO 17 DE MAYO. REFUGIO DE VIADÓS

Tío, los refugios están cuidando mucho los detalles: Donuts para desayunar! Es la primera vez que veo esto! Si es que este refugio es la leche...vaya pedazo de desayuno...yo casi me quedo aquí, cualquiera sube después de este festín...madre mía!!

 MEDIODÍA DEL DOMINGO 17 DE MAYO. SUBIENDO AL POSETS

Estamos quitando focas y poniéndonos los crampones, de paso echamos un bocado, ya que hay buen ambientillo y parece que las nubes aguantan. Unos suben ya por la cresta hacia la cima del Posets. Los más madrugadores ya vuelven...

 

Hemos salvado casi todo el desnivel desde Viadós, y desde aquí se anticipan unas vistas increíbles, aunque hay unas pocas nubes en la cima que nos van a fastidiar. Sopla el viento, tampoco nos vamos a estar aquí tres horas.

Había dos intrépidos subiendo el corredor Jean-Arlaud, qué valientes, qué envidia! Los has visto, no? Y con los esquís a la chepa...

Hace un rato ha llegado un tío, que se ha apañado en un momento y ya está listo, pero debe esperar a algún compañero. Ah, mira, ahí está, pero si es el pirado ése que ya ha subido antes y ha bajado a saludar a alguien, para volver a subir y darse una vuelta por ahí, echando fotos...desde luego hay gente muy sobrada...Sí, a él es a quien esperaba: se saludan: Edesio y Jorge.

El bocata liquidado, habrá que tirar, no sé si estos dos suben también, me parece que esperan a más gente, todavía hay algunos subiendo y deben ser del grupo.

Bueno, estamos listos...ah, ahí llega una moza, seguro que va con estos. Pues anda, que llega fina la pobre, ésta no ha ido al monte en su vida y se ha metido en una embarcada que vamos...vaya cara de mala leche! La verdad que para subir tan cansada, no sé si le vale la pena...es que la gente se cree que esto es un paseíto. Hala, encima llega y le echa la bronca al mozo, que lo único que intenta es ayudarle. Está medio muerta y no quiere ni que le echen una mano, desde luego que hay gente...pues yo ahí me la dejaba, ni le hubiera esperado, vamos!

Venga, tío, vámonos ya,  que me pongo negro...

La arista hasta la antecima fácil, pero lo que queda...no sé, no me da ninguna confianza, tú qué piensas? Nada, nada, que si hiciera sol aún, pero así...además nadie va, todos se quedan aquí...

Vamos bajando y nos cruzamos al trío calavera: el que llegó primero va como Pedro por su casa, con la experiencia del que lleva una vida utilizando crampones y piolet, luego el bronqueado que no parece haberse inmutado por los nervios de la otra (paciencia tienen algunos...); y la loca, que en vez de estar ya muerta del todo, ahora está feliz y contenta, con un patio al lado como para quedarse blanco, se ve que se desfogó con la bronca y se ha quedado tan tranquila.

Hasta luego...la cresta no sabemos cómo está, nosotros nos hemos quedado en la antecima...

Antes de perder altura nos giramos a cotillear. El trío calavera se decide a por la cima, y sin pensárselo mucho. La nieve debe estar mejor de lo que parecía. Y nosotros, mira que no intentarlo...mira qué felices se les ve...a la tía ya se le han quitado los agobios...

Bajamos, bajamos...nos equivocamos de lengua de nieve y nos toca portear más de lo esperado. Pero la furgo está ya cerca, qué bien. Qué calores ya en mayo, qué pronto nos vamos a quedar sin nieve...

Mira, el grupo de antes, que ya llega... pero si son un montón...oye tío...ése no es Nacho el Patillas? Sí, y ese es Javi el Secretario, fijo! Qué fuerte!!

Eh, que el bronqueado era Jorge, el de la Meteo que viene!!! Hala tío, que sí, que sí que son!

Qué pequeño es el mundo!

 

Gracias por la paciencia 

 

 

 

 

 

Gabietos

Supongo que quien viera la cara de felicidad de Edesio encontrándonos en Zaragoza, con sus mochilas pero hecho un pincel de bien vestido, pudiera pensar: “Qué tío más raro…” Sin embargo, si algún montañero le vio en el AVE seguro que pensó…ahhhhh, ese se va a Pirineos!! Qué majo! A veces es como estar en Harry Potter, como si fuéramos al revés del mundo, como si los demás no viesen la magia de las montañas, la maravilla de disfrutar de todas las luces del día, de que compense ir cargados, pasar frío, tensión, cansancio, agotamiento…de vestirnos de colores raros…

Llegó pues Edesio al andén 2 ½ y enseguida nos fuimos a “nuestro mundo”, donde la gente es agradable, donde nos conocemos todos, y no tenemos motivos para desconfiar unos de otros, donde las sonrisas son sinceras, no muecas obligadas. El Refugio de Bujaruelo aporta la suficiente magia para transportarnos a Los Alpes, al año 2007 de Jorge, a mi 2006 o a la semana pasada de Edesio…bueno, la botella de vino que nos “cascamos” a modo de pócima también ayudó…

En algún momento de la noche llegaron Xavi y Zuri. Nos levantamos, ya todos, bien pronto. Los Gabietos nos esperan! Pero nos pusimos morados desayunando en una estancia propia de Howarts…tras una puerta discreta. Salimos tarde pero “dejarse llevar, suena demasiado bien” (V. Morla) Porteo conocido entre hayas, rododendros, pinos, rosales, arces…toda la paleta de verdes, toda la magia de la primavera, toda la vida de los renuevos, toda la energía del deshielo…pienso en que, a los árboles les pasa lo mismo que a nosotros: durante los primeros años, las metidas son exageradas, diferenciamos perfectamente el crecimiento de un año al siguiente. Sin embargo, quién diferencia lo que creció el haya durante su  98º año? Algo me saca de mis adentros: Hala!!!…un sarrio nos da clases de cómo trepar por nieve, y encima se gira y nos mira soberbio, por encima del hombro, como diciendo “pequeños saltamontes...”

Estamos animados, y llegamos al collado de…cómo Zuri? De La Forquera?  Edesio mayúsculo, todo un Dumbledore marcando ritmo, abriendo huella, marcándose una travesía, todo “emperiquitado” (N. Díez) en pleno collado. Me transmite su confianza y sigo sus pasos, fascinada por los huequecillos  que ha dispuesto en la nieve, cómodos y limpios, como cantos de sirenas. No quiero escuchar a Jorge, que nos aconseja una ruta más fácil. Voy detrás de Zuri y le hablo con tranquilidad y sosiego, no quiero que el arte que ha dejado Edesio se “manche” de nuestra tensión. Cuando llego a la roca, feliz y contenta, ya está Jorge, Lumix en mano desde arriba. Zuri llega feliz también. Una huella perfecta difumina toda inseguridad posible. Y después Xavi, que tenía un crampón rebelde…

Bajamos cuales cabras, brincando por las rocas hasta la nieve, y nos desquitamos de la mirada del sarrio…

Subimos una enorme pala hasta un collado, que no tiene nombre. Voldemort aparece y nos deja una niebla a 2800, justo en el collado en que estamos. Nos manda también viento, que se lleva nuestra ilusión por la cumbre. Ni los bocatas ni los cortavientos consiguen evitar las tiritonas.  Disfrutamos tanto ya de la primera bajada que no sentimos decepción, ni frustración; qué importancia tiene la cubre si nos lo estamos pasando tan bien!? La bajada se disfruta de principio a fin, tanto deslizando las tablas por la nieve como trepando por las rocas. Se acabó la nieve, pero… “¡¡magia!!” “Si por ahí había continuidad!! Cómo no lo hemos visto?!” Los efectos ópticos y las perspectivas nos proporcionan un acertijo que se resuelve entre risas y ceños fruncidos.

Último truco de magia y de repente estamos limpios, de camino a nuestro siguiente

episodio…

“La marea me dejó arenas de plata,

que pondré en el reloj del tiempo que no pasa”

                                                                                                                                                                                    Gracias por la idea, por la huella, por las risas y por estar.

 

 

Taillón

Jueves 23 de abril de 2009. 9:23 San Jorge. Estoy en Madrid. Curso de incendios. Aburrimiento, sueño. Otros están esquiando en el Pirineo. Hace sol y calor. Muerta de envidia. Dibujo hojas de roble en el papel.

Jueves 23 de abril de 2009. 20:18 Atocha. Me siento en el tren, deseando irme a Zaragoza. Mañana vamos a Ordesa!! Vamos un montón, aunque algunos dijeron que venían y no hemos vuelto a saber de ellos. Huele mal, a sudor rancio. Bajo la mochila y busco desesperada el desodorante. Sigue oliendo mal, deduzco que no soy yo la causa.Sin noticias de Daniel Mur.

Viernes 24 de abril de 2009. 4:08 Zaragoza. Despertador. Qué broma es ésta!? Recapacito. No es broma. Es día de esquí. Gran día de esquí. Hay que moverse! Sin noticias de Daniel Mur.

Viernes 24 de abril de 2009. 5:14 Eroski de Huesca. Eres Marga? Buenos días! Nos vamos hacia Bujaruelo. Marga, tras responder al interrogatorio sobre su procedencia y circunstancias tarda cero coma tres segundos en dormirse.Sin noticias de Daniel Mur.

Viernes 24 de abril de 2009. 7:13 Bujaruelo. Frío. Mucho frío. Frío, en serio. Preparamos las mochilas, y nos ponemos toda la ropa encima. Siete componentes: Xavi, Pilar, Lucía, Alberto, Marga, Jorge y yo. Objetivo: TAILLÓN. Para algunos, nuestro objetivo es hasta donde podamos.Sin noticias de Daniel Mur.

A partir de aquí el tiempo se vuelve plástico, como los relojes dalilianos, y no miro el de mi muñeca en todo el día. Con el porteo termina el frío rápidamente y empiezan los sudores. Por fin nos espera Jorge al comienzo de los primeros neveros, y nos vamos quitando algo de ropa. Pilar llega hasta aquí con el plumas puesto! Xavi está allí abajotas, que ha decidido hacer nuevos amigos y ruta alternativa.

Vamos xino xano por nieve bastante dura, por fin nos alcanza Xavi, y nos juntamos todos a comer algo en el puerto de Bujaruelo. Precioso sitio para parar, collado fronterizo al sol. Siempre que he pasado por este punto hay gente descansando, comiendo, disfrutando del espectáculo calizo. Continuamos camino a Serradets, la nieve está como una piedra; Xavi va sin cuchillas porque no le entran en las tablas nuevas, Jorge por voluntad propia...algún día entenderé qué tiene que ver el aguijón de los bastones con las cuchillas de los esquís...cuánto por aprender...qué bien!!

Y al fin, regalazo sensorial: collado de Serradets. Cada vez que llego a este punto me dan ganas de llorar. El año pasado estuve en el mismo sitio para Semana Santa, con Rubén, en su bautizo con los crampones y el piolet. Se me saltaron las lágrimas y me dijo: "Blanca, ahora entiendo por qué te gusta tanto la montaña" Es un sitio de una magia inenarrable. Por más fotos que uno vea...

En el refugio de Serradets almorzamos, y con la brecha de Rolando a tiro de piedra, creo que todos pensamos: "a la brecha llego seguro" Lo que no llegó a la brecha fue mi agua, que me la acabé antes de llegar al refugio, y eso que llevaba 2 litros! Pero si a mi siempre me sobra agua!

De repente oímos: JORGE TRAIDOR!!!!!! Ein??Un tío gritando!  Pero si es Nacho "el Patillas"!! Y Daniel Mur!! No se habían enterado del cambio de horario, ni nosotros de su confirmación de asistencia...pero ahí están! Bienvenidos!

Pasamos la brecha y nos duchamos bajo los carámbanos que colgaban de la muralla. Al llegar a la falsa brecha no sabemos qué hacer: pasamos por el norte o por el sur, por Francia o por España? Jorge pasa por el Sur, y a mí el paso no me da mucha confianza. Pilar va por la derecha, y nos grita que está perfecto. Me lanzo decidida detrás de Pilar y me embarco en un paso del que no sé salir. La cuchilla no muerde, porque hay un poco de concavidad, me giro y veo el patio que hay a mi derecha. Decido ir por el Sur. O eso intento. No me puedo dar la vuelta, ni retroceder. Doy unos pasitos hacia delante y una zancada hasta fijar la cuchilla. Con un poco de impulso, paso, y no me despego de Pilar. Qué mujer, enferma como está la pobre, a base de suero, y va tirando del grupo!!! Se siente floja dice...¿¿se caería en la marmita de pócima con Obélix, de pequeña?? Vemos las cornisas en la divisoria, y Pilar me dice que tenemos que pasar rápido. Yo ya no me acuerdo de si estoy cansada o no, pero voy todo lo deprisa que puedo por ese flanqueo. Qué alivio al llegar a sitio seguro, ya sólo queda un último repecho hasta la cima. Jorge me va guiando ahora y cuando ya llaneamos hacia la cumbre me uno a Xavi: "Ya no nos queda nada, Xavi!!!" "Ja hi som!" me contesta. Sonreímos.

Hemos llegado!!! Besos, abrazos, fotos... todos llegamos a la cumbre, los que pensaban llegar y los que no. Hace un frío que pela y bajamos cuanto antes.

Más de diez horas de esfuerzo hasta el coche. Ya en Bujaruelo comentamos con Marga que qué bien haber subido todos, hasta los que pensábamos quedarnos en la brecha. Y Marga nos dice "Yo es que soy muy cabezona" Esa es la voz de los montañistas.

Recuerdos imborrables de un día espléndido; por todo y por todos. Quedamos con Nacho El Patillas, Víctor y Daniel Mur en ir al Pico del Alba al día siguiente, a falta de confirmarnos si venían o no.

Viernes 24 de abril de 2009. 21:58 Escuela de montaña de Benasque. Jorge parece no haberse despertado de la siesta en el Meriva y ha dejado de hablar en nuestro idioma. Trata de comunicarse con la chica de la escuela. Xavi y yo no entendemos la conversación.Sin noticias de Daniel Mur.

Sábado 25 de abril de 2009. 6:14. Escuela de montaña de Benasque. Despertador. Sólo me despierto yo. Nos vamos al Pico del Alba. Me visto, me pongo las lentillas, me peino...el resto siguen durmiendo. Me decido a despertar a Jorge.Sin noticias de Daniel Mur.

Sábado 25 de abril de 2009. 7:46. Hospital de Benasque. Nieva. Vienen nubes muy feas. Me da pereza el mal tiempo, pero a Jorge y Xavi no, y tiran de mi.Sin noticias de Daniel Mur.

Sábado 25 de abril de 2009. 11:17. Hospital de Benasque. Hemos subido unos 700 m de desnivel y nos hemos vuelto. Hace muy mal tiempo. Pero nos ha dado para bajar los tubos de Paderna...Sin noticias de Daniel Mur.

Sábado 25 de abril de 2009. 16:23. Zaragoza. Jorge: ¿Y si cambiara el patrón del tiempo y mañana hiciera bueno? Blanca: ¿A qué hora marcharíamos?Sin noticias de Daniel Mur.

 

Para los que han leído "Sin noticias de Gurb" y para los que no.

 

ENERO EN ABRIL


Esquío...estoy esquiando!! Síiiiiiiii!!!! Por fin!!!! Qué nieve, qué día, qué...música!? Qué música, pero...pero...qué es esto? De qué me suena?...es ...es...mi despertador! Pero bueno, pero si estaba soñando!! Noooooo! Qué pena! No estoy esquiando, qué desilusión...y es que llevo ya tres semanas sin esquiar, y con la nieve que hay! Sin embargo, hoy está nevando, es fin de semana y no voy a esquiar...habrá que esperar un poco más...

Una semana después...

Otra vez esa musiquita...qué hora es? Uy, qué pronto, esto sólo puede significar una cosa: A  ESQUIAR!!!! Hoy sí, La misma música que me sacó del sueño la semana pasada hoy me lo ofrece, sutil, como diciendo "yo te aviso por si acaso, y ahora tú, si quieres, te levantas...Pues claro que me levanto, y con la sonrisa de oreja a oreja!

Estoy como impaciente, como aquellas veces que íbamos toda la familia a esquiar en enero, y yo llevaba tachando días en el calendario desde septiembre. Salíamos escopeteados los críos del coche, a ver quién era primero en pisar nieve aquel año. Y es que para mi, que "nací en el Mediterráneo", la nieve es algo como exótico (y muy adictivo...), y el Pirineo un lugar mágico al que accedíamos tras cuatro horas de coche en el mejor de los casos...

Recogemos a Donato y salimos hacia El Portalet. Nos pasamos el viaje cascando, carcajadas albares en un día que empezó con sonrisa impaciente y terminó con esa misma sonrisa, ahora ilusionada y satisfecha.

Empezamos sobre las 8, y enseguida llegamos al corredor, cargadito de nieve polvo. Jorge ya había subido la pala, nosotros le esperamos en la base del corredor, hablando de crampones, del Atlas y Los Alpes...estamos tan entretenidos que no vemos bajar a Jorge. Aparece a nuestro lado y al echar la vista hacia arriba vemos una huella solitaria, rítmica e impecable: nos lo hemos perdido!!!

El corredor fue un esfuerzo explosivo para los que abrían huella, y un paseo por escaleras para los que iban detrás.

Fui la esperada todo el día, me quedaba allá lejos tan tranquila, pero casi dejo pajarito a la pobre Sara en la cima del Arroyeras...y luego dicen que el culo no pesa (pues a mi sí) Subiendo anduve pensando en cómo se llamaba el monte que estaba subiendo, y nada, no me salía...luego pensé que igual daba, que lo importante era la montaña en sí. ¿A quién le parecería bonito el nombre de Matterhorn si no hiciera referencia a la mítica montaña alpina? Sin embargo, el Cervino seguiría siendo magnífico fuese cual fuese su nombre...no? Ahora ya sé que subimos el Espelunciecha, y el Arroyeras...


SOÑÉ QUE ERA INVIERNO,

QUE HABÍA NIEVE POLVO Y SOL

SOÑÉ UNA CIMA CON CRAMPONES JUNTO A SARA,

VIENDO A DONATO Y JORGE LLEGAR CON ESQUÍS;

SOÑÉ VELOCIDAD BAJO MIS TABLAS...

SIN EMBARGO, EL DESPERTADOR SONÓ HACE HORAS,

YA DESPERTÉ Y SONREÍ POR LA MAÑANA...


Niruaxib

 

Uf! Vaya bajada! Qué pasada desde el principio, pero qué rápido hemos bajado! Se llega a Lizara en un momento, qué nieve más buena, eh? Vaya tela, Elena, qué bien bajas! Si es que con esta nieve da gusto, y al principio está inclinado eh? Mira, mira por dónde hemos bajado! Hala qué pasada! Es que se disfruta desde la cima hasta abajo, qué pena que se pase tan pronto...ésto no tiene nada que ver con las pistas de esquí, y la satisfacción de una bajada así es consecuencia de haber difrutado y sudado la subida…

Un rato antes estábamos en la cima, disfrutando de las vistas y la compañía, disfrutando de una cima a la que he querido acceder en varias ocasiones, y que se me ha resistido hasta hoy. Hoy el sol (y el viento) nos ha acompañado, nos ha dado un poco de calor en un día en que hemos llegado a la cima bastante abrigados, pese al esfuerzo. Todos estamos relajados en la cima, relamiéndonos de pensar en la bajada y satisfechos por la subida de la norte del Bixaurín. Algunos (como yo) hemos llegado con crampones desde el collado; otros no se han quitado esquís hasta arriba (ole vosotros!); alguno ni se ha puesto las cuchillas en unas rampas en las que yo he estado a punto de agarrarme con los dientes. Y es que la pala estaba helada, dura como una piedra, incómoda para mí, un paseo para los experimentados. El viento intermitente te dejaba tieso a ratos, y en cuanto paraba dejabas de perder calor, recuperabas temperatura, pero cuando ya estabas bien, volvía. Desde luego este viento, qué pesado! No hace más que robar calorías…

Esa mañana habíamos quedado en Lizara, al final nos juntamos nueve, qué bieeen! Allí fueron llegando Alex y Elena, Vicente, Juan Luis, Donato y Gúmer. Xavi, Jorge y yo llegamos el sábado al refugio de Lizara. Salimos -no tengo ni idea de a qué hora- muy tranquilos, charlando, entrando en calor...Comento con Donato lo bien que vivimos en Zaragoza, con los Pirineos tan cerca...Donato se saca del bolsillo un refrán de su pueblo “A Zaragoza no van más que los locos, y vuelven pocos”. Pienso en que hace ya año y medio que llegué a esta ciudad, de rebote, tras ver truncado mi futuro como investigadora forestal, tras renunciar a cuatro años de doctorado en Costa Rica, por una persona que me cortó las alas, que me hizo despertar de los sueños, para vivir en pesadilla.

Hoy todo eso queda atrás, y la magia del Pirineo y de las personas que me voy encontrando (y las que encontré hace tiempo y me siguen acompañando, a raticos) me hacen pensar que todo fue un favor; que el no irme me ha permitido estar, sentir que vivo en un sitio, que no estoy de paso, que no tengo por qué despedirme de estas personas maleta en mano, no hay fecha de caducidad. Todo esto hace que te puedas relajar, que puedas confiar, que puedas conocer y dejarte conocer. Que puedas pertenecer.

El sábado todavía estaba difusa en mi cabeza la idea del Bixaurín, y es que ver el Pirineo desde el cielo me turbó, me bloqueó la capacidad de pensar nada que no fuera lo que ocurría en ese momento, lo que la vista absorbía con ansia. Un mensaje de Donato materializó el evento: Nos vemos a las 8 am en Lizara. Gritos de alegría entre bojs, rosales, pinos y rododendros...una pareja se besa ajena a su alrededor. Brincos y conversación con un paisano: os he visto bajar, ibais bien templados! Sonrisa octogenaria desdentada, y ojos celestes bajo párpados colgantes, rostro venteado y manos de cuero.

 

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Alta Ruta. Panticosa-Wallon

La Alta ruta llegaba y la previsión meteorológica para el fin de semana era inmejorable: SOL A TOPE! Impaciente andaba yo el viernes, y después de soltar tantas carcajadas en el teatro, pensé: ¿Superará la Alta Ruta las expectativas de todos nosotros?

Nada más ver las caras de los diez compañeros que tenía enfrente comprendí que sí , que esas ganas de todo a las siete de la mañana y el mago Diego sacando café caliente de la chistera prometían dos días intensos y mágicos.

Salimos del Balneario de Panticosa por un bosque ya conocido, me acompaña la banda sonora de El Último Mohicano, sin letra, sin distorsión. Veo dos semillas de arce, pegadas, caer al suelo en espiral; sonrío y miro a mis compañeros, uno por uno. No sé por qué, de repente, todo me es familiar y acogedor. Les noto tan cerca que no puedo creer que hace un par de meses no conociera a ninguno de ellos...Me ilusiona la idea de tener dos días por delante para conocerles un poco más...haciendo lo que más nos gusta. A veces, la gente comenta algo sobre mi afición a la montaña o ese hobby de ir al monte; me parecen unos calificativos tan pobres sobre algo que apasiona, que te hace sacar lo mejor de ti, que te hace soñar durante la semana y vivir ese sueño el fin de semana...

El sábado fue todo rodado. Un collado, el de Brazatos, y una bajada suave hasta reencontrar a otro grupo: Cuánta gente estamos en el monte este fin de semana! Ponemos focas y paseamos tranquilamente; Jorge va incluso con los bastones en horizontal, cogidos por atrás. Veo ocho deditos rojos apuntando hacia arriba.

Llegamos al Col d'Arratille, donde coincidimos con un grupo de franceses que sacaron hasta la bota de vino, como unos señores! Nosotros llevábamos cascando toda la pala, y es que, con Diego cerca es imposible aburrirse. A todo esto llega Xavi, que sin perder la sonrisa nos enseña su esquí: se está partiendo! Tenemos por delante la bajada al Refugio Wallon y un día entero de travesía...Visiono a Xavi llegando con los esquís puestos al Balneario al día siguiente: llegará!! Miro las caras de Felicianos que llevan todos y me pierdo en mis reflexiones. Se me antoja que la montaña no ocupa un simple hueco por aquí dentro, no es un trozo de nada; es pura textura, textura que impregna todas las demás facetas de nuestra vida, nos aporta puñados de paciencia, tenacidad, capacidad de sacrificio: valores que se marcan a fuego y permanecen en nosotros, en lo que somos.

Los (y la) valientes se atreven con el Pic Alphonse Meillon, otras nos quedamos a mitad pala y Xavi disfruta de la soledad silenciosa del valle que le lleva al refugio.

En la cena somos un espectáculo, venga a hablar, reírnos...qué cerca estamos unos de otros, que al descubierto...no hubiéramos terminado de no ser por horario de los refugios de montaña, qué pena..

El domingo fuimos los últimos en marchar, pero a Donato le entró la morriña y no pudo evitar volver, con la excusa de haberse olvidado el piolet...Para mi ese rato supuso compartir con Isabel nuevos proyectos e ilusiones: gracias Donato!

En el Puerto de Marcadau nos ponemos a zampar, el fuet y el queso vuelan de aquí para allá. Bajamos eufóricos con una nieve buenísima y un paisaje espectacular. Subiendo ya a los picos nos vamos desperdigando. Álex y Donato van a por el Xuans, y el resto vamos al Diente Inferior de Batanes. Desde nuestra cima vemos dos puntitos en la del Xuans: son ellos! Que admiración siento por ellos...y que ilusión me hace. Suben dos amplias sonrisas enmarcadas por Zuriñe y Laura Venga chicas, que ya estáis! Besos, abrazos y fotos con sonrisas Profident...hay que bajar, que se nos hacen las tantas. Y qué bajada, qué forma de disfrutar. Ya el año pasado, escribí "el subidón de una bajada que querrías prolongar hasta caerte rendido". Pues eso.

Como en los sueños, desperté de repente, al ver el asfalto: si ya estamos en el Balneario! Incredulidad. Pero el dolor de mandíbula de tanta risa me dice que es cierto, que ha ocurrido de verdad, que la Alta Ruta ha sido.

Llega Xavi ESQUIANDO, y al quitarse el esquí, estaba ya partido, pero aguantó hasta el último momento. ¿Sigo soñando, pues?

 

¿QUÉ PASA CUANDO LA REALIDAD ES MEJOR QUE LOS SUEÑOS?

FELICIDAD CONSCIENTE.

 

A los ausentes.

O Porrón

Primer deseo: un día libre, lunes a poder ser, con sol, y un plan para esquiar en muy buena compañía.

 

Dieciséis de febrero, 6:41 de la mañana. La tarde anterior recién llegada de Benasque, y la mochila a medio hacer. Las focas colgando todavía de los esquís, los botines fuera de las botas, cogiendo agua, el café que ya sale. Cierro la puerta de casa y sonrío. Reunión de Merivas en Canfranc. Pedro, Jorge, Gonzalo, Isabel y yo nos juntamos a desayunar, y sin prisas nos vamos al lugar de salida, que Jorge ya tenía localizado.

Miguel Ángel nos cogería por el camino ya que salía más tarde, pero el chico, que es rápido y veloz, nos alcanzó a escasos diez metros de haber salido de los coches. Empezamos ya todos juntos la ascensión y de repente Pedro mira curioso hacia abajo: "oye, ¿esa furgoneta no tiene las luces encendidas?" Era la furgo de M. Ángel, y efectivamente, las luces estaban encendidas. En lo que yo me quité el forro polar, él bajaba, apagaba luces y volvía a subir...Flash?

Nos adentramos en el bosque, que nunca defrauda, nunca deja lugar a facilidades, distracciones o perezas; el bosque siempre quiere que le prestes la atención que merece, y hoy nos acompañaban los pinos, el boj, los desnudos alisos y serbales, y el arroyo de música ambiental, para tenernos absortos en nuestra labor de atravesarlo. Una vez lo dejamos atrás, el valle de Izas se abre un poco, dando paso a un juego de luces y sombras, paisajes de nieve, hielo y roca, recuerdos y proyectos, geometrías familiares...Ya vemos el objetivo de hoy: O Porron. La Punta Escarra nos vigila de cerca por si maltratamos a su discreto vecinito, pero accedemos a la pala final suavemente, sobre su dura capa de nieve.

Llego al collado de Escarra detrás de Isabel, y vemos a Miguel Ángel subiendo ya al pico con crampones. Dejamos las mochilas en el collado y guardamos focas. Hacemos cumbre contentos, bastante tarde por cierto, pero es que yendo con lentas como yo, no se puede hacer otra cosa...ya lo siento!

El primer tramo de bajada consiste en una pala de nieve durísima (¿criterio subjetivo?) que  me produce una inseguridad y respeto enormes, pero que gracias a Jorge y sus indicaciones, y a los ánimos de Pedro, salvo sin incidentes. Gonzalo viene detrás, incomodísimo dice, no puede ni girar...me extraña porque le he visto esquiar otras veces. Mientras le esperamos preguntándonos qué debe ocurrirle, Isabel y yo empezamos a imaginar: pues estará cansadísimo de ayer, por la carrera, pues es que igual esas botas con esos esquís no van bien, pues...pero Jorge da en el clavo "¿Te has quitado las focas?" Pero nos enseña la suela de un esquí y no tiene nada. Isabel saca la cera de la mochila y empieza a darle mientras Gonzalo se quita el otro esquí y...voilà la foca! Qué fuerte! Levaba puesta la foca, y había bajado con ella una pala que yo en perfectas condiciones he tenido mis dudas...

Descendemos el valle por medias laderas y nos permitimos un par de bajaditas buenas, yo más que nada para ver si me acordaba de esquiar o qué. De repente, un regalo inesperado: silencio, silencio de montaña, con el susurro del arroyo, pero silencio, silencio seco de invierno...Y de nuevo en el bosque, tan entretenido o más que a la subida, divertido como siempre, pero hoy me parecía un circo: los trapecistas saltando, espectadores opinando sobre mi maravilloso estilo cuñil sobre nieve pesadilla, el hombre bala lanzándose, el mago que hace desaparecer a una persona y reaparece entre los árboles, equilibristas con rodillas de titanio, ahora con un pie, ahora con el otro pie...pero como toda función, se acaba, como siempre, a mi pesar.

 

Y va y el deseo se cumple. ¿Quedarán dos?

Pelopín

Se sale al monte sí o sí, sabiendo que va a hacer mal tiempo, arriesgándote a no hacer nada ese día, y en cuanto te confías, y das algo por hecho, una caricia de las circunstancias, de repente te dice que no hay nada predecible, que no somos dueños de nada, ni por supuesto de nadie, ni de nosotros mismos. Esta salida ha tenido mucho de eso.

Todavía tengo las emociones muy a flor de piel, todavía no he asumido que todo esto es verdad y no me acabo de levantar. Hoy nos hemos decidido por el Pelopín, que tenía encima una ventanita de buen tiempo, y parecía que nos cantaban las sirenas desde el bosque...Mañana fría pero no tan gris como pensábamos todos (primer aviso: *no se puede dar nada por hecho), nos preparamos, miramos un poco por dónde subir, y Nacho, que hoy ha decidido ser el protagonista de todo, se pone a abrir una huella valiosa para los diez que le seguíamos. Mucha nieve, mucha pendiente, mucha vegetación (nada menos que pinos, boj y rosales...nada de pequeños enebros-bueno, alguno había, pero los menos...)  y un camino incierto...qué tentación para un explorador, qué mérito abrir huella...

Ángel ya se queda sin las maravillosas (y útiles)  rosetas de sus bastones a la primera vuelta maría y da por hecho que que no conseguirá subir sin bastones (segundo aviso: *), que conseguirá salir del bosque...alguna reparación, vueltas laboriosas, que requerían concentración y equilibrio, almenos a mi, inexperta e insegura todavía...

Salimos del bosque sin esfuerzo (los de atrás, obviamente) y estábamos en un cuento: el viento provocaba el efecto de nevada lateral, a los árboles les colgaba el hielo, que no quiso separarse de la nieve, y se quedó allí suspendido, adronando un decorado donde la protagonista es el agua, en todos sus estados, y en todas partes.

Superado el collado unos deciden flanquear y otros subimos por la loma, más pelada pero más segura. "Por arriba no hay nieve, por quí abajo está bien" (tercer aviso: *). Sin más hacemos cima, muy tranquilos y algo extrañados por la tardanza de nuestros compañeros. Alguno se dio tanta prisa en llegar que para cuando aparecimos el resto, ya estaba tieso (pobre Álex). Y es que el viento soplaba fuerte. Llegó la otra parte del grupo y lo entendimos todo: ha habido una alud y le ha pillado a Nacho . QUÉ???? Pero, está bien? No pasó nada de nada, pero Nacho estuvo muy cerca de ser arrastrado por la nieve, muy cerca de necesitar un ARVA que nadie queremos usar, muy cerca de desaparecer bajo el peso plomizo de la nieve. Se veía el corte, perfecto y toda la nieve amontonada debajo. Nacho tiene cara de no creérselo tadavía, cara de sentir que alguien le ha regalado quedarse de cintura para arriba fuera de la nieve. Último aviso, y por fin lo hemos entendido. Como premio, un primer tramo de bajada de mucha nieve, que para las que no somos expertos esquiadores es supervivencia pura, y para los que saben, una gozada. El bosque nos deja a todos en el mismo lugar, en el  de los niños que corren, que disfrutan, que se ríen a carcajadas, que están tan ocupados de ser felices que se olvidan de todo lo demás. No dejemos la felicidad en el bosque, y si la dejamos, pues nos llevamos el bosque puesto!

Para ti, Nacho.

Crónica Castillo de Acher

"Reunión de Merivas a las 8 en Puente la Reina". Leer esa frase fue suficiente para convertir en tangible la salida del sábado, hacia las murallas del Castillo de Acher. Jorge ya había mandado la ruta, ya había lanzado la flecha envenenada que hizo desaparecer de mi cabeza los proyectos del MARM, los de los militares, el examen del lunes...ya sólo estaba la Selva de Oza, la nieve, los esquís y los compañeros traveseros...no podía quedarme en casa!

            Café con leche insufrible en Puente la Reina, saludos y presentaciones: "de qué conoces a nosequién?" "pero vosotros ya os conocéis?" "ah, tú eres...." Nos damos cuenta del micromundo que esto del esquí de travesía, mientras sorbemos el café y compartimos cruasanes...hala, vamos que el Castillo espera...

            Frío matinal (-6ºC), y algunas nubes que todavía no han levantado. Kilómetros de pista llana junto al Aragón, nos dejan conversar tranquilamente en la umbría, sin sudar una gota pero provocando unas estupendas ampollas para disfrute del resto del día (pobres Néstor y  Elisa!). De repente, oigo a Jorge "Aquí poned cuchillas que hay nieve dura!" ¿Qué pasa, qué dice? Ah! Que ya se sube, se acabó la pista...hala pues, cap amunt! Cada uno coge su ritmo, empiezan los calores, y en la primera parada, mientras algunos nos quedamos pajaritos, otros llegan de manga corta. Jorge pide sol a gritos, y yo a silencios. No sé a quién hizo caso, pero llegó, nos ofreció una subida por el Barranco del Barcal, llena de reflejos, de sombras...la silueta de Miguel subiendo en solitario otro pico era un regalo; y hasta yo, que ni le conozco, me sentí orgullosa de él.

Poco a poco fuimos ganando altura, muy suavemente, hasta la piedra donde nos esperaban Donato, Jorge y Gonzalo, como lagartos al sol, alegres y tranquilos. Casi las dos y la muralla encima. Yo muerta de ganas de ir por ella, Gonzalo preocupado por la prisa, Elisa llagada, y Néstor con tantas ganas como yo. Tras pocos comentarios decidimos seguir, "pole pole", con unas vueltas maría, entretenidas, trabajadas, por la cantidad de nieve y la inclinación (doy gracias por lo escueto de mis esquís). Y por fin conquistamos las murallas, veo a Donato encantado de la vida, y a mi, sin poder evitarlo, me ocurre lo que tantas veces: me vienen canciones hortera a la cabeza, que tienen algo que ver con el sentimiento del momento, pero producen distorsión de la situación "felicidad, qué bonito nombre tienes, felicidad...". En fin. Ya nos queda poco, pero aún hay que bordear ese valle mágico, en alto; el mejor secreto del Castillo, sin duda. Yo no me puedo creer tanta belleza, y es que al llegar a la cima uno no sabe ni dónde mirar. Tanta panorámica emborracha, aturde, elimina todos los sentidos para dar prioridad absoluta a la vista, y allí te quedas, impregnado de azules y blancos...

            Muy a mi pesar había que bajar, volver al coche, y salir pitando...un pequeño borrón en un día de 9,9 (que es que los dieces son un poco aburridos, dejemos la perfección como privilegio de los dioses...) Pero antes de marchar, un último regalo: las vistas del Castillo iluminado, ya en los tonos rosáceos de la tarde, como despedida.

Fins una altra, companys!

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Crónica Cherúe

A las 6:45 quedé con Chema en Zaragoza. A las 8:15 dejábamos el coche de Chema (el Meriva deberá esperar a la próxima...) en la gasolinera tras el desvío a Biescas, y Miguel Ángel nos recogía con su furgoneta para reunirnos con el resto del grupo en la gasolinera de Formigal. Saludos y besos a desconocidos, "yo soy tal", yo soy cual", nombres que de tan seguidos, cuesta recordar...Somos 17! Qué barbaridad! Desde el Ratera no coincidía con tanta gente en una salida de esquí...

Tuvimos un día increíble. Hicimos una ruta preciosa, saliendo desde la central de Camps (un poco más abajo del Portalet, hacia Francia) por un bosque, senderito lleno de hojas de haya, raíces que deciden respirar aire puro, piedras caprichosas que reclaman protagonismo bajo las focas, y sombra, la sombra de un bosque sin hojas. Tan entretenida andaba sorteando obstáculos que perdí la noción del tiempo, no tengo ni idea de a qué hora salimos al valle abierto y soleado. Luz, calorcito, y montones de picachos que ya se dejaban ver. Poco a poco ganamos altura; Cruce de caminos y una pala limpia y reluciente, sostenida, adelantando una bajada de las buenas, de las que te sacan la sonrisa ya subiendo. Y así anduvimos "xino xano" hasta la cima del pico Chérue, redonda, y disfrutando de vistas privilegiadas desde el collado de Magnbaigt: el Midi a tiro de piedra, el Bixaurin a lo lejos, la Gran Diagonal del Balaitous esperándome todavía, y un sinfín de planes que salían de boca de mis compañeros. La suave pendiente del collado a la cima dejaba lugar a una llegada descansada, sin necesidad de recuperación de pulso.

El sol y el hambre nos hicieron "asentarnos" en la cumbre, y echar incluso a un único lector, que inocente seguro no previó una muchedumbre en esa cima discreta. Pobre. Éramos muchos, y teníamos indecisión sobre la bajada: bajar directamente y portear todo el bosque; o bajar la pala que habíamos foqueado antes, subir al collado a los pies del Midi, y bajar por Pombie hasta la carretera, chupándonos 400 m más de subida pero gozando de otra bajada triunfal. También se comentó llegar directamente al collado de Souzon, sin bajar al valle, cresteando y buscando el paso que indicaba el mapa. Bajamos al cruce de caminos; tres ó cuatro se bajaron, y el resto nos pusimos las focas de nuevo y acumulamos un total de 1300m de desnivel.

Mientras Chema y Miguel Ángel hacían su segundo pico del día, Jorge bajaba veloz a por sus compañeros, unos franceses apostaban por un rescate de alguno de los dos intrépidos; y Nacho, Sara y el resto, dábamos cuenta de los bocatas en el collado de Souzon, pegaditos al Midi, con vistas a Pombie, al Peyreget...

Bajamos. Pasamos al lado de un alud, ya viejo, pero con xeracs de dos y tres metros de altura, había una nieve perfecta, polvo y un poco dura a ratos. El susto del que se cayó de un puente que tenía algo de hielo (y no se hizo más que dos moratones...aún no me lo creo, "això és un home!"), y el otro que parte la bota, pero...pero bueno! Habrase visto! Llegamos emocionados al coche, venga a comentar la pala del principio, qué chula, qué nieve, qué gozada la llegada al collado...y al terminar, la cervecita de rigor (bueno, y algunos los huevos, las patatas, el jamón...), las risas y los planes para la próxima.

Un verdadero placer. Qué más se puede pedir?

Crónica Ratera

Viernes: Tras una semana de mirar la previsión del tiempo casi obsesivamente, llega el deseado fin de semana, cuando toda la ilusión acumulada de la semana empieza a materializarse, y  ¿dónde andará el papelín que nos dieron en el curso?¿por qué no ajusté los crampones ayer?

Sábado: ¿Qué es esa música? Uy, el despertador, qué pereza ir a currar...pero veo algo raro: ropa térmica por los suelos, unos esquís, las botas,...que no!, que es sábado!: al monte!!! Preparación de bocadillos, la tortilla, la empanada,  el agua, meter las cosas en la mochila, ¿qué me dejo?¿necesito todo esto? Bueno, como no va a hacer frío en el refugio me dejo el plumas, total...(inocente criatura...)

Salimos de Zaragoza y nos juntamos todos en el parking de Espot. La subida al refugio es corta y descansada, pero ¿dónde está la nieve?. La cena es un girigall tremendo, a duras penas oigo a Carmen que está al fondo de mi propia mesa, y no puedo dejar de reírme con Ignacio, mítico promotor del Ministerio de Asuntos Pendientes, y escucho atenta las historias del Nepal. Con vino y pacharán alegramos la noche un poco, deseando disfrutar de la somnolencia etílica, pero no fue así...

Domingo por la mañana: muy pocos han dormido a pierna suelta, pero coincidió que justo eran los que roncaban! Bastante frío y humedad en el microrefugio, pero por fin son las 6 así que arriba todo el mundo. Algunas llevamos tal empanada que vamos mangando botines ajenos, y para darle emoción al asunto tardo bastante en darme cuenta...ay mare, quin cap!

Nos organizamos y empezamos el porteo. Pasamos Sant Maurici, vaya espectáculo: el lago, Els Encantats, y por fin, la deseada nieve! Tras un repecho llegamos al Refugi d'Amitges, donde nos hubiera gustado dormir. Reponemos fuerzas, echamos mano del esparadrapo y tiramos para arriba con ganas. El paisaje es magnífico y el tiempo nos está concediendo una tregua benigna (esa previsión infalible). Vamos avanzando sin prisa, los 25 en una hilera que provocaría la envidia de algunos gusanitos pinícolas...

Por fin la pala del Pic de Ratera, donde vemos que el ascenso con esquís no puede ser. Nos los quitamos y nos ponemos los crampones, para ir directos a la cima. Desde arriba, satisfechos por el esfuerzo recompensado, nos hacemos fotos y disfrutamos de las vistas, de los nubarrones que vienen, y del poco sitio que tenemos en la cumbre.

Ya bajando se oyen gritos. Nuria, fuera de ahí! Se ve que los que bajamos vamos tirando bolas de nieve a los de abajo, que  a lo peor podría haber sido una alud, pero la sangre no llegó al río. Nos ponemos de nuevo los esquís y bajamos pitando, que la cosa se va poniendo gris.

La bajada se hace corta, pero no se llegó a disfrutar como la subida, ni mucho menos (comentario muy personal susceptible de crítica). De todo se aprende, eso sí.

Y así, poco a poco, fuimos dejando atrás el Ratera, la nieve, Sant Maurici y el sol. Entusiasmados por el fin de semana, la comida en el parking y el viaje de regreso se convierten en un sinfín de proyectos, picos, travesías...pequeños sueños e ilusiones forjados a base de esfuerzo e ilusión.

Fins un altra, companys!

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