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B. Vizcaíno

ENERO EN ABRIL


Esquío...estoy esquiando!! Síiiiiiiii!!!! Por fin!!!! Qué nieve, qué día, qué...música!? Qué música, pero...pero...qué es esto? De qué me suena?...es ...es...mi despertador! Pero bueno, pero si estaba soñando!! Noooooo! Qué pena! No estoy esquiando, qué desilusión...y es que llevo ya tres semanas sin esquiar, y con la nieve que hay! Sin embargo, hoy está nevando, es fin de semana y no voy a esquiar...habrá que esperar un poco más...

Una semana después...

Otra vez esa musiquita...qué hora es? Uy, qué pronto, esto sólo puede significar una cosa: A  ESQUIAR!!!! Hoy sí, La misma música que me sacó del sueño la semana pasada hoy me lo ofrece, sutil, como diciendo "yo te aviso por si acaso, y ahora tú, si quieres, te levantas...Pues claro que me levanto, y con la sonrisa de oreja a oreja!

Estoy como impaciente, como aquellas veces que íbamos toda la familia a esquiar en enero, y yo llevaba tachando días en el calendario desde septiembre. Salíamos escopeteados los críos del coche, a ver quién era primero en pisar nieve aquel año. Y es que para mi, que "nací en el Mediterráneo", la nieve es algo como exótico (y muy adictivo...), y el Pirineo un lugar mágico al que accedíamos tras cuatro horas de coche en el mejor de los casos...

Recogemos a Donato y salimos hacia El Portalet. Nos pasamos el viaje cascando, carcajadas albares en un día que empezó con sonrisa impaciente y terminó con esa misma sonrisa, ahora ilusionada y satisfecha.

Empezamos sobre las 8, y enseguida llegamos al corredor, cargadito de nieve polvo. Jorge ya había subido la pala, nosotros le esperamos en la base del corredor, hablando de crampones, del Atlas y Los Alpes...estamos tan entretenidos que no vemos bajar a Jorge. Aparece a nuestro lado y al echar la vista hacia arriba vemos una huella solitaria, rítmica e impecable: nos lo hemos perdido!!!

El corredor fue un esfuerzo explosivo para los que abrían huella, y un paseo por escaleras para los que iban detrás.

Fui la esperada todo el día, me quedaba allá lejos tan tranquila, pero casi dejo pajarito a la pobre Sara en la cima del Arroyeras...y luego dicen que el culo no pesa (pues a mi sí) Subiendo anduve pensando en cómo se llamaba el monte que estaba subiendo, y nada, no me salía...luego pensé que igual daba, que lo importante era la montaña en sí. ¿A quién le parecería bonito el nombre de Matterhorn si no hiciera referencia a la mítica montaña alpina? Sin embargo, el Cervino seguiría siendo magnífico fuese cual fuese su nombre...no? Ahora ya sé que subimos el Espelunciecha, y el Arroyeras...


SOÑÉ QUE ERA INVIERNO,

QUE HABÍA NIEVE POLVO Y SOL

SOÑÉ UNA CIMA CON CRAMPONES JUNTO A SARA,

VIENDO A DONATO Y JORGE LLEGAR CON ESQUÍS;

SOÑÉ VELOCIDAD BAJO MIS TABLAS...

SIN EMBARGO, EL DESPERTADOR SONÓ HACE HORAS,

YA DESPERTÉ Y SONREÍ POR LA MAÑANA...


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