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B. Vizcaíno

Niruaxib

 

Uf! Vaya bajada! Qué pasada desde el principio, pero qué rápido hemos bajado! Se llega a Lizara en un momento, qué nieve más buena, eh? Vaya tela, Elena, qué bien bajas! Si es que con esta nieve da gusto, y al principio está inclinado eh? Mira, mira por dónde hemos bajado! Hala qué pasada! Es que se disfruta desde la cima hasta abajo, qué pena que se pase tan pronto...ésto no tiene nada que ver con las pistas de esquí, y la satisfacción de una bajada así es consecuencia de haber difrutado y sudado la subida…

Un rato antes estábamos en la cima, disfrutando de las vistas y la compañía, disfrutando de una cima a la que he querido acceder en varias ocasiones, y que se me ha resistido hasta hoy. Hoy el sol (y el viento) nos ha acompañado, nos ha dado un poco de calor en un día en que hemos llegado a la cima bastante abrigados, pese al esfuerzo. Todos estamos relajados en la cima, relamiéndonos de pensar en la bajada y satisfechos por la subida de la norte del Bixaurín. Algunos (como yo) hemos llegado con crampones desde el collado; otros no se han quitado esquís hasta arriba (ole vosotros!); alguno ni se ha puesto las cuchillas en unas rampas en las que yo he estado a punto de agarrarme con los dientes. Y es que la pala estaba helada, dura como una piedra, incómoda para mí, un paseo para los experimentados. El viento intermitente te dejaba tieso a ratos, y en cuanto paraba dejabas de perder calor, recuperabas temperatura, pero cuando ya estabas bien, volvía. Desde luego este viento, qué pesado! No hace más que robar calorías…

Esa mañana habíamos quedado en Lizara, al final nos juntamos nueve, qué bieeen! Allí fueron llegando Alex y Elena, Vicente, Juan Luis, Donato y Gúmer. Xavi, Jorge y yo llegamos el sábado al refugio de Lizara. Salimos -no tengo ni idea de a qué hora- muy tranquilos, charlando, entrando en calor...Comento con Donato lo bien que vivimos en Zaragoza, con los Pirineos tan cerca...Donato se saca del bolsillo un refrán de su pueblo “A Zaragoza no van más que los locos, y vuelven pocos”. Pienso en que hace ya año y medio que llegué a esta ciudad, de rebote, tras ver truncado mi futuro como investigadora forestal, tras renunciar a cuatro años de doctorado en Costa Rica, por una persona que me cortó las alas, que me hizo despertar de los sueños, para vivir en pesadilla.

Hoy todo eso queda atrás, y la magia del Pirineo y de las personas que me voy encontrando (y las que encontré hace tiempo y me siguen acompañando, a raticos) me hacen pensar que todo fue un favor; que el no irme me ha permitido estar, sentir que vivo en un sitio, que no estoy de paso, que no tengo por qué despedirme de estas personas maleta en mano, no hay fecha de caducidad. Todo esto hace que te puedas relajar, que puedas confiar, que puedas conocer y dejarte conocer. Que puedas pertenecer.

El sábado todavía estaba difusa en mi cabeza la idea del Bixaurín, y es que ver el Pirineo desde el cielo me turbó, me bloqueó la capacidad de pensar nada que no fuera lo que ocurría en ese momento, lo que la vista absorbía con ansia. Un mensaje de Donato materializó el evento: Nos vemos a las 8 am en Lizara. Gritos de alegría entre bojs, rosales, pinos y rododendros...una pareja se besa ajena a su alrededor. Brincos y conversación con un paisano: os he visto bajar, ibais bien templados! Sonrisa octogenaria desdentada, y ojos celestes bajo párpados colgantes, rostro venteado y manos de cuero.

 

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