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B. Vizcaíno

Crónica Cherúe

A las 6:45 quedé con Chema en Zaragoza. A las 8:15 dejábamos el coche de Chema (el Meriva deberá esperar a la próxima...) en la gasolinera tras el desvío a Biescas, y Miguel Ángel nos recogía con su furgoneta para reunirnos con el resto del grupo en la gasolinera de Formigal. Saludos y besos a desconocidos, "yo soy tal", yo soy cual", nombres que de tan seguidos, cuesta recordar...Somos 17! Qué barbaridad! Desde el Ratera no coincidía con tanta gente en una salida de esquí...

Tuvimos un día increíble. Hicimos una ruta preciosa, saliendo desde la central de Camps (un poco más abajo del Portalet, hacia Francia) por un bosque, senderito lleno de hojas de haya, raíces que deciden respirar aire puro, piedras caprichosas que reclaman protagonismo bajo las focas, y sombra, la sombra de un bosque sin hojas. Tan entretenida andaba sorteando obstáculos que perdí la noción del tiempo, no tengo ni idea de a qué hora salimos al valle abierto y soleado. Luz, calorcito, y montones de picachos que ya se dejaban ver. Poco a poco ganamos altura; Cruce de caminos y una pala limpia y reluciente, sostenida, adelantando una bajada de las buenas, de las que te sacan la sonrisa ya subiendo. Y así anduvimos "xino xano" hasta la cima del pico Chérue, redonda, y disfrutando de vistas privilegiadas desde el collado de Magnbaigt: el Midi a tiro de piedra, el Bixaurin a lo lejos, la Gran Diagonal del Balaitous esperándome todavía, y un sinfín de planes que salían de boca de mis compañeros. La suave pendiente del collado a la cima dejaba lugar a una llegada descansada, sin necesidad de recuperación de pulso.

El sol y el hambre nos hicieron "asentarnos" en la cumbre, y echar incluso a un único lector, que inocente seguro no previó una muchedumbre en esa cima discreta. Pobre. Éramos muchos, y teníamos indecisión sobre la bajada: bajar directamente y portear todo el bosque; o bajar la pala que habíamos foqueado antes, subir al collado a los pies del Midi, y bajar por Pombie hasta la carretera, chupándonos 400 m más de subida pero gozando de otra bajada triunfal. También se comentó llegar directamente al collado de Souzon, sin bajar al valle, cresteando y buscando el paso que indicaba el mapa. Bajamos al cruce de caminos; tres ó cuatro se bajaron, y el resto nos pusimos las focas de nuevo y acumulamos un total de 1300m de desnivel.

Mientras Chema y Miguel Ángel hacían su segundo pico del día, Jorge bajaba veloz a por sus compañeros, unos franceses apostaban por un rescate de alguno de los dos intrépidos; y Nacho, Sara y el resto, dábamos cuenta de los bocatas en el collado de Souzon, pegaditos al Midi, con vistas a Pombie, al Peyreget...

Bajamos. Pasamos al lado de un alud, ya viejo, pero con xeracs de dos y tres metros de altura, había una nieve perfecta, polvo y un poco dura a ratos. El susto del que se cayó de un puente que tenía algo de hielo (y no se hizo más que dos moratones...aún no me lo creo, "això és un home!"), y el otro que parte la bota, pero...pero bueno! Habrase visto! Llegamos emocionados al coche, venga a comentar la pala del principio, qué chula, qué nieve, qué gozada la llegada al collado...y al terminar, la cervecita de rigor (bueno, y algunos los huevos, las patatas, el jamón...), las risas y los planes para la próxima.

Un verdadero placer. Qué más se puede pedir?

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